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domingo, 21 de marzo de 2021

Nosotros en casa y con la pata "quebrá"

Más de la mitad de la población adulta de Reino Unido ya está vacunada al menos con una dosis de la vacuna contra el coronavirus. Lo que quiere decir que más de veintisiete millones de habitantes de la Gran Bretaña estarán en breves inmunizados contra el Covid-19, o de la variante que se tercie. Se lo propusieron y lo van a lograr, vacunando diariamente a más de ochocientos mil ciudadanos, récord que acaban de alcanzar. Se dice bien, ochocientos mil vacunados, en un día. A este ritmo, con un mes lo tiene arreglado. ¡Envidia que producen en todo el mundo! Y es que era un país que hasta hace era miembro de la Unión Europea. Sea porque se han sabido agenciar las vacunas, sea porque nos las están quitando a los de la Unión, se está saliendo con la suya y están salvando las vidas de cientos y cientos de sus ciudadanos.

O sea, que la Comisión Europea se desgañita a amenazar -menos los fines de semana, que son para descansar-, mas bien a amagar, pero no golpea. Es decir, que de poco nos sirve ser europeos de la Unión Europea, cuando sus dirigentes desde la Comisión se están mostrando como unos verdaderos incapaces para hacerse con unas vacunas que ya han pagado -con nuestro dinero- a las farmacéuticas, que, para más coña, fabrican y producen esas vacunas en territorio de la Unión, para enviarlas, posteriormente, a otros países que no pertenecen a la Unión. Las vemos fabricar, nos las pasan por los morros y ahí nos dejan, jodidos y nada contentos.

Si de la incapacidad manifiesta de los gobernantes europeos, de la Comisión de turno, nos bajamos a la de los mandantes de cada país esto ya es el colmo. ¡Un desastre! Ateniéndonos a lo que nos interesa, al nuestro país, pues qué quieren que les diga, un verdadero caos. Cada comunidad autónoma va a su aire, unas reciben más vacunas que otras y, además, en vez de continuar desde ya inoculando la vacuna de AstraZeneca lo dejan para el miércoles. ¡Esto es una mierda! La mayor parte de los ciudadanos no sabemos cuándo, ni cómo, ni dónde nos van a vacunar, ni qué vacuna nos va a tocar. Aquí, cada uno a verlas venir, que ya llegará. Y mientras tanto continúan los contagios y continúan los fallecimientos. 

Pero aquí, en nuestro país el caos viene acompañado de Paquito elChocolatero. Aunque en esta ocasión la fiesta es para los de fuera. Pero, no para los forasteros familiares, sino para los turistas -tampoco para los turistas nativos, no-, para los turistas de otros países, que llegan por avión y se van en el mismo medio de transporte. Todo en un fin de semana. Se divierten, sí, mírenlos se lo pasan guay, como se dice, y se las piran. Ni pagan multas si se las han puesto, ni suelen guardar las medidas sanitarias para evitar los contagios recíprocos. ¡Solo se divierten! Mientras los españoles nos mantenemos confinados en nuestras regiones y continúan los ingresados en los hospitales por contagios y continúan falleciendo compatriotas a causa del virus. Ellos se divierten, que las campanas tocando a duelo no se oyen entre tanto jolgorio. De ello solo nos enteramos los familiares, amigos y conocidos. Para los políticos, unas cifras en las estadísticas.

Entretanto, el payaso comunista tontoelpueblo pijo y ridículo y marichulo de la casta de Galapagar continúa con su retahíla de insultos a los demás, hasta a su propio socio de gobierno socialcomunista. A la pepera Ayuso continúa amenazándola con llevarla a la cárcel, sin decir, el imbécil, la causa o la razón. Ya veremos cómo y en dónde termina él. A su socio el narciso prepotente Sánchez se las jura y se las perjura con armársela si no cumple los acuerdos de los alquileres e insiste, en su sucia campaña ocupando la vicepresidencia segunda del Gobierno, en que va a luchar para que todo quisque tenga una vivienda, que así lo dice la Constitución. Habrá que pedirle una como la suya de Galapagar. Aunque haya que soportarlo como vecino, merece la pena.



jueves, 25 de febrero de 2021

Inmoralidad de la desigualdad

Pero vamos a ver, hombre, vamos a ver. ¡Basta ya de gilipolleces! Ya está más que bien. O sea que uno de los focos más criminales del inicio de la pandemia se inició en las manifestaciones del 8M y los imbéciles de siempre quieren volver a manifestarse, mejor dicho que se contagien los demás. La única cuerda ahora -porque en la manifestación del año pasado allí estaba, en la de Madrid- es la ministra de Sanidad, que considera que no deben celebrarse esas manifestaciones, que no está el asunto para bollos. Contradice así a su compañero de partido y delegado del Gobierno en Madrid, Franco, que ha metido la pata, como es muy habitual en él, hasta el corvejón. 

Para Franco, las manifestaciones se pueden celebrar siempre que en las mismas no participen más de quinientas personas, mantengan la distancia social y toda clase de precauciones. Miren, así no, Es que no vamos a parte alguna, cuando estamos logrando con gran sacrificio y aguante bajar la Incidencia Acumulada de afectados por el Covid19. La ignorante ministra de Igualdad -que ya se contagió en la manifestación del 8M del año pasado- erre que erre que adelante con los faroles. Claro, como fue cajera de supermercado se cree que lo sabe todo, es muy ilustrada la señora, que tiene nurse y todo para la niña, a la que le ha puesto un parque en el ministerio. ¡Eso no es justo, porque se lo pone a la niña y a los dos niños que los zurzan!

Desde luego, no se sabe quién es más imbécil si la Montera o elEnterrador Simón -ambos tienen abierta plaza en el Imbeciliario Nacional-, pues a las estupideces, incongruencias y casi llamamientos a delinquir para participar en la manifestación -con el "chúpamelamingadominga"- sale ahora también elEnterrador, afirmando que es más peligroso estar debajo de un paso de la Semana Santa que en una manifestación como la que se está planteando de las quinientas personas. ¡No se puede ser más imbécil, gilipollas y tonto! Después de los miles y miles de muertos y de los miles y miles de contagiados, después de situaciones familiares dramáticas, continúa este tipejo por ahí diciendo las bobadas que dice, y lo peor es que lo dejen. 

¡Váyase, señor Simón, váyase! Sus razonamientos son los de un loco perverso. Ya engañó a cientos y cientos de españoles que de buena fe se creyeron que no teníamos nada que temer del virus -si acaso uno o dos contagiados- y que provocó que muchas personas asistieran al 8M el año pasado, porque aseguraba que no tendría ningún reparo en mandar a su hijo a manifestarse. ¡Pero, no lo mandó! Este personaje ha causado tanto daño y dolor como los terroristas. ¡Y ahí sigue! Si tuviera vergüenza y un mínimo de moral ya estaría descansando en paz en su casa.

Coño, que es que ya uno se cabrea después de aguantar tanto como estamos aguantando. De ver un desastre de gestión de la pandemia, de ver un desastre de organización y logística de las vacunaciones, de ver tanto sinvergüenza contagiando en fiestas ilegales -¡y que no les sucede nada!-, que han provocado tanto dolor y dramas de tantas familias destrozadas moral y económicamente, para que vengan estos analfabetos funcionales, imbéciles, como la ministra de Igualdad -la compañera del payaso comunista tontoelpueblo y pijo ridículo de la casta de Galapagar- a querer obligar de manera subliminal a que se vuelvan a celebrar las manifestaciones del 8M. ¡Váyanse ustedes a la mierda!