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martes, 15 de marzo de 2022

Garzón no sabe en dónde colocar los güevos

Como no podría ser de otra manera, guardo los huevos en donde me sale de los mismos. Solo faltaba que el otro payaso comunista, el ministro Garzón, nos tuviera que decir en dónde guardar los huevos y demás productos, perecederos o no, en el frigorífico. Es como si nos impone el tamaño de los aseos de las casa y nos dice cómo colocar el serete para defecar. ¡Qué se piensa este niñato! Si para justificar sus alucinantes y absurdas campañas de consumo -pues, en torno a los 65 millones de euros- tiene que aconsejarnos estupideces, cosas que ya sabíamos antes de que él naciera, mejor se iba para casa, que más ganaríamos todos. Esto es el no sirvas a quién sirvió, aunque a este, precisamente, nunca le faltó un duro en el bolsillo, lo que quiere decir que no ha sido nunca jamás un hombre pobre, pero sí un pobre hombre y gilipollas, que ha hecho mucho daño a muchos sectores productivos del país; además, se gasta nuestro dinero en publicitar, ya digo, imbecilidades, como si en este país estuviéramos todo el día cagándonos por ignorantes. Mejor, repito, se iba para casa: él dejaría de hacer el ridículo y el mal y nosotros nos ahorraríamos dinero en él.

Es que también elBandido Prepotente se las gasta de las suyas. Aconseja a todos los españoles que vayamos al trabajo en bicicleta, que eso no cuesta trabajo. ¡Vaya, hombre! Que se lo digan al que vive en Villalba y se tiene que llegar hasta Madrid -o atravesar la capital- para llegar al trabajo. Tan solo un ejemplo. De estupideces está este gobierno socialcomunista más que lleno. Porque, si nos paramos a observar las gilipolleces de la ministra Montera -la del leguaje inclusivo, porque es analfabeta total- ya podemos decir apaga y vámonos y gilipollas el último.

Lo que está obligado a hacer elBandido presidente es bajar los precios-impuestos de los carburantes, del gas y de la electricidad. Eso es lo que tiene que hacer. Alemania, Francia, Italia y hasta Portugal ya lo han hecho. Él no. Él lo anunció en la conferencia de presidentes del domingo, pero hasta el día de hoy no ha movido un dedo para que esas rebajas sean una realidad ya. Ha preferido esperar al día veintinueve para tomar una decisión, y para entonces, ya veremos. Mientras tanto, aquí nos está achicharrando a los contribuyentes con impuestos. No se entiende que, si otros países lo hacen, aquí no podamos beneficiarnos de ello; más bien, todo lo contrario, nos está masacrando. Lo importante para él es que vayamos en la bicicleta, que él ya se encarga de viajar en el Falcon.

También es importante que se juzgue a quien dicen que amenazaba de muerte a elBandido. Ya veremos cómo termina la vista judicial. Pero, coño, por qué no juzgan a los que han estado promoviendo la alianza con el demente comunista ruso Putin, para que les ayudara en la independencia de Cataluña, aunque fuera con muertos -recordamos a la delincuente huida Ponsatí- y, sin embargo, continúan por ahí más anchos que largos, algunos hasta indultados por elBandido Prepotente.

jueves, 27 de agosto de 2020

Las bicicletas son para el verano

Es que laSeñáCeláa no se ha enterado todavía de que las bicicletas son para el verano. ¡Vaya ocurrencia! Ni a la mismísima SeñáManuela se le habría venido a la mente. Y para eso llevaba todo el verano, asesorada por un montón de genios, para llegar y soltarnos que los papás lleven a los niños en bicicleta al colegio. ¡Esta señora estará o no en su sano juicio! Pues, velahí, que después de todo un veranazo nos viene a soltar las medidas antivirus en los colegios, medidas, por otra parte, nada originales, pues ya están implantadas -esas y otras muchas más- en las escuelas de otros países de la Unión. Es decir, que nada nuevo bajo el sol, salvo el exabrupto de las bicicletas.

Aunque, quizá, lo peor de todo es que se hayan aprobado esas medidas por la práctica totalidad de los "ministros" regionales de Sanidad. Todas las autonomías las han apoyado, excepto la de las tres provincias vascas. La disensión de los vascos no es que no estén de acuerdo con ellas, es que consideran que invaden sus competencias. Si esa es la imaginación que le han echado al asunto todas las autonomías para combatir el virus en las escuelas, que, a partir de septiembre, Dios nos coja "confesaos".

No es que todas las medidas estén mal, no; algunas hasta están bien. Pero, sinceramente, los cuidadnos nos esperábamos más, algo así como una gran sorpresa por las propuestas que nos iba a hacer laSeñáCeláa. Para ese viaje, ya nos bastaban nuestras propias alforjas. Vamos, que cualquiera habría hecho esas propuestas, y probablemente mejores. Pero, sin bicicleta. Porque, miren, no hay derecho a que todas las comunidades autónomas, con sus respectivos asesores -que son muchos, y de los que cobran bien-, no hayan aportado ni una sola novedad a lo que todos sabemos que, como mínimo, tiene que ser.

Además, son numerosas las incógnitas que se plantean para un inmediato futuro y que, ni el Gobierno ni las autonomías, han sabido responder; es más, en muchos casos ni se las habían planteado. Conclusión esto es una una verdadera improvisación y, en algunos casos, verdaderos dislates como el de la bicicleta. ¡En qué país vivimos! A cada una de las propuestas, sería lo normal, tendría que haber ya una respuesta contundente, si no pudiera desarrollarse como se prevé. Pero, no es así. Son muchas las incógnitas que se plantean. Porque una cosa es copiar lo que ya han están haciendo en otros países y otra muy distinta su aplicación práctica en cada lugar y momento. 

No cabe la improvisación. Nos jugamos mucho en ello. Por medio está el bienestar y el futuro de nuestros hijos. También, la incertidumbre de los padres, sobre todo, a parte de lo dicho anteriormente, cuando los niños tengan que guardar una cuarentena, por poner un ejemplo, como muchos de los que ya se están planteando en muchas familias. No es el mismo caso que el de una gripe cualquiera. Ahí no han caídos los sesudos políticos y asesores de las autonomías y del gobierno central.

Sí que se está luciendo Sánchez. ¡Vaya ministros y vaya asesores! Bueno, si pensamos en que uno de los más considerados por elPresiSánchez y por le ministro de Sanidad, Illa, es Simón elEnterrador, qué se puede esperar de los demás. Porque, fíjense, no es lo más malo las medidas que se van adoptar sin imaginación alguna, lo peor es que no haya respuestas concretas a todos los imponderables que van, lógicamente, a surgir. Eso es lo increíble. Eso desemboca, como nos tienen acostumbrados, en la improvisación.

Entre tanto, sube y sube el número de contagiados. No se sabe si tres o diez mil, hoy. Como siempre, las cifras que manda Simón no hacen más que crear la confusión. Con lo sencillo que es sumar un día tras otro, como caminar con un paso tras otro. Parece que la gozan con crear confusión, a no ser que no sepan tan siquiera sumar. Pero, de esta gente todo se puede esperar, porque, en el fondo, son unos iletrados, cuando no unos analfabetos, unos incapaces. Qué desgracia de gestores tenemos.