Ni se lo imaginó este hombre que iba a ser casi tan famoso como el "Pupas", tan sólo por soltar una flatulencia, de esas que entran por la boca y salen por donde salva sea la parte. Estaba afligido, seguro, y total un aire para el aire no va a parte alguna. Estaba jugando un partido de fútbol en la séptima división sueca, le dio un apretón y se desahogó. Pero, le salió caro, porque el árbitro le sacó la tarjeta roja, sin dudarlo, porque oyó claro y alto la ventosidad, y en su mamá no se chisca nadie. Atónito se quedó el jugador Adam Lindin, que así se llama. Y todo por un miserable pedo.
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jueves, 23 de junio de 2016
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